En Tarragona puedes alternar patrimonio y baño en cuestión de minutos. Para un plan cómodo, elige playas urbanas con accesos fáciles y ambiente mediterráneo: la Playa del Miracle es una de las más conocidas.
Si prefieres un entorno más tranquilo, busca arenales y tramos de costa en los alrededores, como L’Arrabassada, ideales para ir en familia y pasar el día.
Cuando el mar está en calma, apetece explorar pequeñas calas y rincones con más sensación de naturaleza; lleva calzado cómodo, agua y protección solar. Antes de extender la toalla, fíjate en la bandera y en el estado de la mar, especialmente si viajas con niños.
Más allá del baño, la costa invita a caminar: recorre paseos junto al litoral para disfrutar de las vistas, hacer fotos y parar en alguna terraza, sobre todo al atardecer. En verano, madrugar te ayuda a encontrar mejor sitio y un mar más calmado; en primavera y otoño, el mismo recorrido se vive con menos gente y una luz espectacular.
Al final del día, vuelve al centro y combina cena y paseo sin grandes desplazamientos.